Capellanía

Dar posada al peregrino. Sufrir con paciencia los defectos de los demás.

En este Año Santo, desde Capellanía nos irán ayudando a profundizar en las Obras de Misericordia. En este mes, consideramos: "Dar posada al peregrino" y "Sufrir con paciencia los defectos de los demás"

 

Obras de misericordia
Obras de misericordia
Obras de misericordia
Obras de misericordia
 

Por P. Jorge Fraile

Julio es el mes del esfuerzo de estudio final antes de las vacaciones y, en este año, de los doscientos años de nuestra Independencia. Rezamos y ofrecemos nuestro estudio y nuestro trabajo especialmente por nuestra querida Patria, agradeciendo a Dios todos los dones que le ha dado, y viviendo su historia con renovada esperanza y compromiso personal. Nuestra fe cristiana nos mueve a prepararnos para contribuir con nuestros talentos, y con nuestro trabajo, al bien común de la sociedad. A la vez, seguimos renovando el propósito de vivir personalmente y en familia, en este Año Santo de la Misericordia, las obras de misericordia. Este mes consideramos dos de ellas: dar posada al peregrino y sufrir con paciencia los defectos de los demás.

Dar posada al peregrino: al considerar esta obra de misericordia recordamos que Santa María y San José, al llegar a Belén, no encontraron un lugar donde alojarse, y Jesús nació en un pesebre de animales. En cambio, el Evangelio nos cuenta que Marta, la hermana de María y de Lázaro, cuando Jesús pasaba por Betania, su pueblo, invitó a Jesús a pasar a su casa, y de allí nació una profunda amistad de toda su familia con Él. Acoger a nuestro prójimo en nuestro hogar es siempre posible, y no se limita a recibir refugiados (como está sucediendo en diversos lugares del mundo) o personas desconocidas que buscan un techo, sino que consiste en tener nuestra casa abierta a las necesidades de los demás: ser hospitalario con personas que están de paso por nuestra ciudad; recibir, si es posible, a un familiar o amigo que viene a estudiar; invitar a quienes están más solos. Especial generosidad demuestran los hogares de tránsito que acogen niños pequeños mientras se concreta su adopción. La pregunta que podemos hacernos es: ¿soy acogedor en mi hogar, lo abro a las necesidades de los demás?

Sufrir con paciencia los defectos de los demás: cuando Jesús nos da el mandamiento nuevo de amarnos como Él nos ha amado, no desconoce que todos tenemos, junto a nuestras buenas cualidades, defectos o rasgos de nuestra forma de ser que resultan molestos a los demás. Jesús mismo experimentó la impaciencia o indiferencia de los otros, las ofensas o incomprensiones, y supo amar a todos hasta dar la vida. Esta obra de misericordia podemos vivirla todos los días en casa, en el Colegio, en el trabajo y hasta en los viajes. Siempre hay personas junto a nosotros a las que tenemos que querer como son, sin pretender que se adapten a nuestras preferencias o gustos. Para eso necesitamos ser humildes y generosos, de modo que ante un defecto de otro, pensemos en los nuestros y seamos pacientes. ¿En qué se nota la paciencia? En pasar por alto algo molesto, en sonreír, en no discutir, en mirar más lo positivo que los demás tienen y, sobre todo, en perdonar siempre. ¡Qué feliz estará Jesús viéndonos aprender a ser pacientes en el amor a todos!

Muy felices vacaciones y que invitemos a Jesús a nuestro descanso cuidando en esas semanas la oración en familia.

Agenda de eventos