Capellanía

Dar de beber al sediento y Corregir al que se equivoca

En este Año Santo, desde Capellanía nos irán ayudando a profundizar en las Obras de Misericordia. En este mes, consideramos: "Dar de beber al sediento" y "Corregir al que se equivoca".

 

Dar de beber al sediento
Dar de beber al sediento
Corregir al que se equivoca
Corregir al que se equivoca
 

Por P. Jorge Fraile

En junio brilla especialmente la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que celebraremos el próximo viernes 3. El Amor Misericordioso de Dios, que se vuelca incesantemente sobre toda la humanidad y cada uno de nosotros, procede de ese Corazón abierto por la lanza en la Cruz, del cual manó Sangre (Eucaristía) y Agua (Bautismo). Son los mismos rayos rojo y blanco que salen del Corazón de Jesús Misericordioso, a quién invocamos con la hermosa jaculatoria "Jesús, en vos confío". En el Año Jubilar de la Misericordia que estamos viviendo, nos acogemos en familia a ese Amor infinito, y procuramos darlo a los demás a través de las obras de misericordia. Hoy reflexionaremos especialmente sobre dos de ellas, procurando vivirlas:

Dar de beber al sediento. San Juan relata en su Evangelio (4, 5-29) el encuentro del Señor con la mujer la samaritana: Jesús está sentado, cansado y sediento, junto al pozo de Sicar, y ella llega a sacar agua. El Señor le dice: "Dame de beber", y comienza un diálogo que concluye con su conversión. Dar de beber parece un gesto pequeño, pero no pasa desapercibido, y Dios lo premia con su gracia cuando somos generosos y procuramos aliviar las necesidades de los demás. Podemos "dar de beber" en la mesa familiar cuando servimos antes a los demás que a nosotros, cuando convidamos agua a un enfermo, y también cuando, como hizo Jesús con esa mujer, acercamos a otros al "agua viva" de la gracia de los Sacramentos, en especial de la Eucaristía y la Reconciliación.

Corregir al que se equivoca: en el Evangelio, San Mateo (18, 15) nos relata la enseñanza de Jesús sobre la corrección fraterna, que constituye un acto de amor con quién se equivoca. Cuesta corregir, porque nos parece que el otro lo va a tomar mal o no nos va a entender; o a veces por falta de fortaleza para vencer la pereza o superar la timidez; o por una mala entendida idea de misericordia. Jesús nos enseña a corregir por amor, viviendo una auténtica obra de misericordia, cuidando el modo para no herir y en cambio alentar, y que el otro experimente esa corrección como un verdadero acto de amor y la agradezca. Sabremos corregir si agradecemos también nosotros a quienes nos corrigen.

El 26 de junio celebramos a San Josemaría, fundador del Opus Dei, y nuestro querido patrono. De él aprendemos cada día a seguir a Jesús en la santificación de la vida cotidiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de la vida en ocasión de amor a Dios y al prójimo: a él le pedimos que cuide de todas las familias del Colegio y el Jardín.

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